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La limpieza de comunidades es una de las tareas más frecuentes en lo que a limpieza y mantenimiento se refiere. Además de preservar la estética de portales, escaleras, ascensores, rellanos y otras zonas comunes, esta limpieza es fundamental para garantizar la seguridad, la higiene y el bienestar de las personas residentes.
Para una limpieza de comunidades adecuada, hay que partir de dos cuestiones fundamentales: la correcta planificación y el uso de utensilios de limpieza y productos adecuados para cada superficie.
Qué zonas comunes requieren una limpieza más frecuente en una comunidad
No todas las zonas de un edificio tienen el mismo nivel de tránsito y uso, por lo que no se ensucian con la misma frecuencia. A la hora de planificar la limpieza de la comunidad, tener en cuenta cuáles son las zonas que más suciedad acumulan y las que requieren menos atención es clave para un mantenimiento más duradero.
Por ejemplo, el portal tiende a acumular más suciedad, ya que todas las personas que entran en el edificio pasan por él, haciendo que la suciedad del exterior se acumule particularmente en esta zona.
Las escaleras y los rellanos también requieren una limpieza frecuente, en función del uso que se le dé a las escaleras o si es más habitual que los habitantes del edificio usen el ascensor.
En cualquier caso, en las zonas de tránsito es fundamental retirar la suciedad, manchas y otros residuos que puedan afectar a la seguridad de las personas.

Productos básicos para limpiar portales, escaleras y rellanos
Los utensilios de limpieza profesionales permiten minimizar el tiempo y el esfuerzo necesario para la limpieza de comunidades de vecinos.
Escoger una variedad de útiles, adaptados a las necesidades de las distintas superficies a tratar en el edificio y la cantidad de suciedad a tratar es el primer paso para un adecuado mantenimiento.
Los básicos para la limpieza de portales, escaleras, rellanos y demás zonas comunes, son:
- Para los suelos, escoba y recogedor para retirar la suciedad, y cubo y fregona o mopa para fregar y eliminar manchas. Es importante tener en cuenta el material de los suelos para escoger el tipo de utensilio más adecuado.
- Para azulejos, paredes, pomos, botones del ascensor y otras superficies, bayetas de microfibra.
- Para espejos y cristales, bayetas limpiacristales.
- Para la suciedad más resistente y los huecos, cepillos y estropajos.
- Para las marcas en paredes blancas, borrador mágico.
Del mismo modo, la elección de los productos de limpieza debe tener en cuenta el tipo de superficie y la suciedad. Lo ideal es optar por productos respetuosos con los materiales que limpien y desinfecten con eficacia.
Un limpiador multisuperficies es uno de los productos imprescindibles para azulejos y pavimentos. Para suelos de mármol, granito o terrazo es recomendable utilizar detergentes suaves, con pH neutro, que respeten el acabado y eviten el desgaste o la pérdida de brillo. También es conveniente disponer de limpiacristales para puertas, ventanas y espejos.
Cómo mantener ascensores, barandillas y pomos siempre limpios
Las superficies de contacto frecuente requieren una limpieza y desinfección frecuente.
Los pomos, timbres, interruptores de la luz, botones del ascensor y barandillas deben desinfectarse regularmente con productos que no deterioren materiales como el acero inoxidable, el aluminio o el plástico, ya sean productos convencionales u otros dirigidos a la limpieza ecológica.
En cuanto al utensilio de limpieza más adecuado para esta tarea, sin duda las bayetas de microfibra son lo más eficaz, siempre que se lleve a cabo una limpieza frecuente y no haya suciedad demasiado incrustada.
Consejos para elegir útiles de limpieza profesionales para comunidades
Al tratarse de utensilios que tendrán un uso intensivo, es importante escoger útiles de limpieza profesionales, tanto por su eficacia como por su resistencia.
Limpiar y secar todos los utensilios tras su uso y renovarlos cuando muestren signos de desgaste será la clave para garantizar una limpieza rápida y efectiva una vez tras otra.

Frecuencia recomendada para la limpieza de zonas comunes
La frecuencia recomendable de la limpieza de la comunidad varía en función de las características del edificio, pero algunos conceptos pueden aplicar a todos los casos.
El portal y el ascensor –o la escalera, si no hay ascensor– suelen requerir limpiezas frecuentes, semanales como mínimo, o más habituales si se trata de un edificio al que acceden muchas personas, con niños o mascotas, que suelen implicar una mayor necesidad de mantenimiento.
Si hay ascensor, las escaleras suelen mantenerse limpias algo más de tiempo, pero tanto estas como los rellanos requerirán al menos una limpieza semanal, al igual que ventanas, puertas, barandillas y otros elementos.
Las limpiezas más profundas de garajes, trasteros o cuartos de contadores y otros espacios comunitarios con menos uso se pueden llevar a cabo mensual o trimestralmente, en función de las necesidades.
En caso de que haya mudanzas, obras o temporales que puedan incrementar la suciedad, es importante reforzar la limpieza para evitar que la suciedad se incruste y se extienda.
Siguiendo estos consejos para la limpieza de comunidades de vecinos, las tareas de mantenimiento de portales, escaleras y zonas comunes serán más eficientes y eficaces.